lunes, 9 de enero de 2012

E-mail marketing, ¿impresionante o desesperante?

Quien no está suscrito a un newsletter (yo sí), o a una Web de ofertas (yo también), o se ha suscrito a alguna lista de noticias (una vez más yo). No me gusta ser el centro de atención, pero aunque solo represente a un 1% de la población, ya seríamos muchos.

Barato, rápido, flexible, personalizable, directo, controlable, ..., desde luego el e-mailing dispone de
características encomiables para cualquier medio. Pero como cualquier medio, si no se emplea de modo adecuado - se abusa de él - o simplemente se convierte en un anuncio puro y duro, pierde su esencia y fracasa en su tarea.

Que le dirías a un amigo que te envía todos los días o todas las semanas el folleto de la tienda de muebles de la esquina escaneado, por e-mail. Pues muy fácil, amigo mío, o has cambiado de trabajo o no tienes nada mejor que contarme.

Si nos pasa lo mismo con un  newsletter, etc, ..., al que estemos suscritos, como no es nuestro amigo quién lo envía ni mucho menos, la opción del cambio de empleo la obviamos, y nos quedamos con la segunda. No tienen nada mejor que contarnos. Pues vaya tela.

Si no tienes nada que contar, búscalo.

Es más que comprensible que, en cualquier campaña de e-mailing que recibamos, además de información útil, tendremos a nuestra disposición información promocional. Y digo, tendremos a nuestra disposición información promocional, porque probablemente nos interese esa publicidad (para eso pasan horas y horas trabajando en las campañas). Pero si de repente te das cuenta (lo cual resulta sencillo) de que, en vez de noticias sobre un determinado tema o sector, lo único que recibes es publicidad a pelo escondida bajo un titular y un link, se te quitan las ganas de seguir abriéndolos y, o los marcas comos spam, o te das de baja.

Estoy seguro de que sucede así porque me acaba de pasar hace unos minutos. Y aunque solo representase al un 1% de la población, ya seríamos muchos.

Por ello, me da la impresión de que al final se valoran poco los nuevos medios de comunicación y promoción que tenemos a nuestra disposición, y principalmente los que Internet nos brinda. Cuidémoslos, son increíblemente potentes. No porque sean baratos, podemos usarlos a diestro y siniestro. Porque esto, genera mala imagen, y menos a ganar. Sin llegar a pensar en que nos puede hacer perder.

Solo una comparación más.

Que pasa si ves un anunció de un coche (por ejemplo) que no te gusta, y a los dos meses la misma marca saca uno de los mejores anuncios de coches que has visto jamás. Se te queda grabado en la mente, se lo cuentas a tus amigos (quieres ser el primero), te lo descargas de Internet lo guardas en tu movil y cuando quedas a tomar algo se lo enseñas a todos con el volumen a tope (para que los de la mesa de al lado lo oigan).

Pero, que ocurre si te empiezan a llegar e-mails de una revista a la estas suscrito y las noticias que incluyen son, por decirlo de un modo suave, patrocinadas. Que te enfadas (como poco), te sientes infravalorado (claro, es que no eres tonto) y dejas de abrirlos. Y no creo que te olvides de lo que ha pasado facilmente. Además, Internet es muy grande y hay más sitios donde leer.

Pues si que son distintos los resultados. No digo que este sea el desenlace normal en ambas situaciones, pero da que pensar, ¿no?

Para hacerlo bien, solo hay que tomárselo tan en serio como al resto de medios. Planificarlo, ejecutarlo, controlarlo, tomar medidas necesarias para su mejora, adaptarlo en cada momento y por supuesto cuantificar su rendimiento. Nada más, pero nada menos.

1 comentario:

  1. Realmente muy interesante tu reflexión.

    Coincido contigo, solo basta estructurar, analizar y proceder en consecuencia. Siempre claro con flexibilidad y valorando resultados.

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